jueves, 14 de julio de 2016

El Humedal de las Charcas de Erjos

Las Charcas de Erjos son un auténtico humedal formado artificialmente al llenarse de agua los hoyos que se hicieron en la década de los 70 del pasado siglo, para extraer tierra que se llevó a Guía de Isora, para la construcción de fincas de platanera. Al ser el terreno impermeable el agua de lluvia se queda estancada  aunque a veces se llegan a secar si a lo largo del año hay pocas precipitaciones.
Llegamos aquí tras recorrer unos 20 km del sendero circular que sale de Erjos que atraviesa el Monte del Agua, llega a Las Portelas sube hasta la Cumbre de Bolico, bordea la montaña de la Cruz de Gala, baja hasta las Charcas y finaliza donde empezamos, en Erjos.
Aunque estamos en verano el tiempo por aquí está fresco; el verdor que nos rodea y las charcas con bastante agua demuestran que este año ha llovido bastante.
Esta zona está bajo la influencia de los vientos alisios que llegan cargados de humedad y hoy no fue una excepción. Aunque las nubes tan luego se iban como venían.

Desde aquí se ve también el omnipresente Teide y el Pico Viejo asomando detrás de las montañas que rodean este lugar.

Las charcas  presentaban un color azul brillante precioso.

También pudimos ver algunas asustadizas aves acuáticas como patos y fochas comunes aunque hay muchas más que a lo largo de  sus migraciones se han quedado aquí al darse las condiciones idóneas para vivir.
Algunas fotos más de este lugar tan bonito...

Parte del entorno ha quedado con formas espectaculares que la erosión seguirá modelando, como este monolito, cuya cima se desmoronó hace unos años.

En fin, un lugar diferente que visitar en Tenerife.

viernes, 8 de julio de 2016

Un paseo por el Monte del Agua. Teno

Estamos en el Monte del Agua. Vamos a dar un paseo por una antigua pista forestal que hoy es solo transitada por caminantes puesto que está cerrada al tráfico.
El Monte del Agua es un monte de laurisilva. Hace unos 65 millones de años estos bosques ocupaban amplias regiones del planeta. A lo largo de este tiempo, se fueron produciendo múltiples episodios tanto geológicos como climáticos que provocaron la extinción de muchas especies. La laurisilva se fue adaptando a los cambios aunque, eso si, reduciendo su habitat.
Estos bosques se extienden hoy por Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. Como curiosidad decir, que algunos fósiles encontrados en Europa pertenecen a las mismas especies que viven hoy en el Monte del Agua.

Una variada multitud de plantas conviven en perfecta armonía, desde los más elementales líquenes hasta los viejos y retorcidos árboles.

Esta vez la niebla, formada por la humedad traída por los vientos alisios, hace el paisaje aún más mágico y misterioso.

Dentro de este bosque se forma un microclima caracterizado por tener mucha humedad y una temperatura suave y estable. Este monte siempre verde  está formado mayoritariamente por árboles de la familia de los laureles ( tilo, barbusano, laurel, acebiño, viñátigo...) de ahí su nombre.

Si nos paramos y agudizamos los sentidos podemos escuchar el silencio que a veces es interrumpido   por el aleteo o el canto de algunas aves que viven en este paraíso, como la paloma rabiche o la turqué, los camineros, los herrerillos, los canarios, etc.
También podemos notar la ligera brisa que hace bailar las hojas de los árboles y nos refresca en la caminata.
La tierra siempre húmeda y la descomposición de las miles de hojas que año tras año van cayendo de los árboles, hacen un suelo fértil, lleno de vida.
Intentamos respirar despacio, conscientemente, inhalando todo ese aire y llevándolo hasta la última célula de nuestro cuerpo...
Nuestros antepasados los guanches, que no practicaban la agricultura, o también en épocas de escasez más cercanas a nosotros, muchos, se alimentaban de los frutos que recogían en estos montes como el del mocán o el del madroño.

A veces, emociona tanta belleza y no puedes expresarla con palabras.

Los bordes del camino están llenos de flores y helechos y muchas de estas plantas son endémicas.
En las fotos podemos ver el hipérico y la cresta de gallo.

Las piedras redondeadas por la erosión y los troncos de los árboles son colonizados por musgos y líquenes.

Mientras que el suelo lo cubren miles de hojas y también en esta época algunas florecillas...

El monte no tiene un orden aparente pero en algunos casos parece un auténtico jardín diseñado por expertos.

¡Cuánta variedad de paisajes tenemos en nuestra isla!

domingo, 12 de junio de 2016

En busca de los tajinastes...

Desde El Parador tomamos la dirección de la Montaña de Guajara.

En esta época suele haber bastantes tajinastes por allí.

Detrás de nosotros va quedando El Teide mientras empezamos la subida que nos llevará hasta la Degollada de Ucanca.

A medida que ascendemos vamos viendo una panorámica  del Llano de Ucanca que queda a nuestra derecha y el mozaico multicolor que forman las rocas: blancas, negras, marrones, amarillas, grises y las verdes que vemos en la foto de abajo y que se conocen popularmente como los Azulejos.

Casi llegando  a la Degollada de Ucanca...

hacia el otro lado vemos el barranco Eris de Carnero

la parte suroeste de la montaña de Guajara.

y las cumbres y llano de Ucanca.

 ¡El placer de contemplar la naturaleza!