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miércoles, 28 de marzo de 2012

29 de marzo: La Rebelión de los Esclavos



La historia se repite, salgo a la calle porque me han bajado el sueldo y quitado mi paga extra, y luego me voy al bar de cañas con la conciencia tranquila porque he colaborado a la revolución, mientras la policía reprime al pueblo, la casta política y la banca, con una sonrisa condescendiente y satisfecha, mira los informativos con una copa de champán en la mano.
Porque mientras el rebaño pida que no lo maltraten demasiado, no corren peligro, no habrá verdadera revolución. ( Del blog: No morir idiota)

"El estudio de la historia de Espartaco plantea la gran cuestión que es:

¿Son los esclavos aptos para liberarse?

Los esclavos no son aptos para liberarse porque no son seres humanos libres.

Pueden organizar rebeliones pero no revoluciones.

La revolución necesita del sujeto una calidad que en el esclavo no existe.

Vivimos en una sociedad de siervos que aman sus cadenas, y lo único que quieren es vivir bien dentro de la actual dictadura económica y política.

La calidad del sujeto es la gran cuestión. Es la cuestión clave."

Félix Rodrigo Mora


jueves, 19 de enero de 2012

Las Pimenteras de La Recta de Cataño. Güímar

Un atentado más contra el paisaje y nuestro patrimonio ha ocurrido en Güímar. Las casi centenarias pimenteras de la recta de Cataño han sido taladas.



La ampliación y mejora de esta vía ha acabado con ellas. Es verdad que la carretera necesitaba algunos arreglos, pues sobre todo cuando llovía era un peligro circular por ella, por los contínuos deslizamientos y salidas de la calzada de los vehículos, pero seguro que había alguna otra alternativa para conservar estos árboles y no machacar más nuestro entorno.
Llegar a la recta de Cataño y encontrarte con el verdor y la frescura de las pimenteras era todo un lujo.
Las obras continúan y aún quedan algunos de estos emblemáticos árboles sin cortar.Ya veremos lo que van a hacer con ellos.

Estas fotos fueron sacadas esta misma mañana:







Me ha venido a la cabeza, estos fragmentos de un libro de Toti Martínez de Lezea, en los que los habitantes de un pueblo del bosque en Navarra, le pedían perdón al árbol antes de talarlo. Dicen así:
Los dos caminaron en silencio durante un buen trecho hasta llegar a la pequeña explanada de un bosque en la que podía verse a cuatro hombres delante de un enorme roble. Oriol fue a decir algo, pero el muchacho se giró y le indicó que guardara silencio, despues se detuvo y él hizo lo mismo. Contemplaron silenciosos a los hombres que, con los torsos desnudos, se disponían a talar el árbol.
El mayor de los cuatro se quitó la gorra de piel de oveja e inclinó la cabeza ante el árbol cuyas ramas superiores no podían apreciarse desde el suelo, siendo a continuación imitado por sus compañeros.
-Perdónanos porque vamos a derribarte -musitó, antes de colocarse de nuevo la gorra, asir el hacha y dar el primer golpe.
Durante media mañana, los cuatro leñadores se turnaron en la labor de dos en dos. En el silencio del bosque, únicamente se escuchaba, uno tras otro, un grito, un jadeo, seguido del sonido seco de la hoja hiriendo la madera. Mientras duró la tala el chico y el caballero se mantuvieron a la expectativa. En algún momento, el hombre intentó aproximarse a los leñadores, pero su joven acompañante lo retuvo por el borde del tabardo.
-No te acerques -le rogó, casi ordenó, en un susurro-. Trae mala suerte interrumpirles.
-¿Por qué le han pedido perdón al árbol? -preguntó con aire resignado al tiempo que se sentaba en el suelo-. ¡Sólo es un pedazo de madera!
-¡No lo es! -respondió el muchacho abriendo mucho sus hermosos ojos y en un tono escandalizado como si el otro hubiera dicho algo ofensivo-. El árbol es un ser vivo.
-¿Qué tonterías estás diciendo?
-Este roble que están talando es más viejo que mi abuelo y que el abuelo de mi abuelo; sus raíces nacen en el interior de la madre tierra y sus ramas nos acercan al cielo -recitó el chico como si se tratara de una oración bien aprendida-. El pueblo del bosque siempre pide perdón al árbol antes de talarlo; de no hacerlo, la maldición caería sobre nosotros.



He puesto también aquí, este pequeño texto publicado en 1933 en "La Prensa" por Don Antonio Lugo y Massieu y que de nuevo está recogido en el Nº 4 de la prestigiosa revista "Rincones del Atlántico". Si quieren leer el artículo completo y otro más relacionado con este tema pueden pulsar sobre "Arbolado y carreteras" y "Textos de la época sobre arbolado y carreteras", al final de esta entrada.


El lamentable abandono del arbolado de las carreteras de la isla

Cada vez que recorremos la carretera de La Orotava a Santa Cruz –que lo hacemos con relativa frecuencia–, y vamos atravesando los pueblos intermedios, y vemos cómo, con incomprensible rapidez, van desapareciendo los pocos árboles que viejos patriotas plantaron en otros tiempos, siempre nos hacemos esta pregunta: ¿Hasta cuándo va a durar el vergonzoso abandono de que no se repongan los árboles perdidos y se planten algunos donde nunca se han plantado?

No nos explicamos que en nuestra época, en la que se habla de conquistas culturales y reivindicaciones sociales, aún subsista esa indiferencia para con el arbolado en los sitios públicos, y que carreteras como las nuestras, magníficamente asfaltadas, –que hemos oído elogiar a los mismos extranjeros–, ofrezcan el doloroso espectáculo, a tantos turistas como nos visitan, de unos árboles raquíticos y en ocasiones mutilados, que pregonan, no solamente ese abandono a que nos referimos, sino una gran incultura ciudadana, una barbarie que no respeta al árbol; ¡el mejor y más leal amigo del hombre!

Y esto, para nosotros, tan amigos de ellos y tan fervorosos defensores, es siempre motivo de una honda pena, cuando no causa una profunda indignación […].

Se habla mucho de turismo; se cantan las bondades y excelencias de la isla; se exaltan las bellezas que atesora, y siendo éste el país donde se dan los árboles de todas las regiones del orbe, lo que hizo exclamar al príncipe de los viajeros Alejandro Humboldt cuando llegó ante la vista maravillosa y espléndida del Valle de Orotava: “He recorrido muchos lugares y todos los climas de la tierra y sólo aquí, en tan escaso espacio, he podido ver, en admirable gradación, todas las zonas botánicas del mundo”; y, sin embargo, para llegar a este vergel, que sigue siendo la admiración de cuantos lo visitan, hay que pasar por una carretera con tan pobre y miserable arbolado...

Antonio Lugo Massieu
La prensa (15 de diciembre de 1933).

Arbolado y carreteras


Textos de la época de arbolado y carreteras

domingo, 26 de septiembre de 2010

Para leerlo con calma

Según Noam Chomsky, estas son las diez estrategias de la manipulación mediática:


1- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Más educación ¡ya!

Cada 15 de agosto se celebra en el municipio tinerfeño de Candelaria, la festividad de la patrona de Canarias: la Virgen de Candelaria.
En realidad el día de La Candelaria es el 2 de febrero y hasta principios del siglo XX se celebraba en esa fecha. Gente de todos los puntos de la isla, se convertían esos días en peregrinos y por senderos que atraviesan los montes y cumbres de Tenerife acometían su pequeña aventura para visitar a su patrona y cumplir alguna que otra promesa. En invierno la climatologia en la cumbre es bastante dura y hasta hubo gente que murió, por ese motivo se decidió cambiar la festividad de febrero a agosto.



Hoy en día la tradición sigue viva y los días previos al 15 de agosto empiezan a llegar los romeros.
Mi casa está al pie del camino que va a Candelaria y he de decir, que de unos años a esta parte, la gente que hace el camino ha cambiado bastante. Bueno, lo que ha cambiado es la sociedad. El espíritu que movía antes a hacerlo es hoy bien distinto, la mayoría de la gente joven que lo hace aprovecha para hacer su botellón particular. Por las empinadas calles del pueblo ruedan los contenedores con su oloroso contenido, muchas farolas alumbrarán esa noche por última vez o aquel espejo del cruce con mala visivilidad dejará de existir............
La sociedad en general, necesita con urgencia un cambio. Se necesita educación, de la buena, claro.
Aquí dejo un fragmento del libro "Cuando la hierba es verde" de Esteve Serra. Que viene muy a cuento de "la educación".

En la vida del niño indio se conjugaban admirablemente la mayor libertad y la mayor disciplina. Libertad de acción en los ilimitados espacios naturales en los que transcurría la vida del indio, y la disciplina indispensable en una existencia llena de peligros en la que el autodominio podía ser a menudo la clave de la supervivencia. Los indios amaban tiernamente a sus hijos, que consideraban un don del Cielo, y su educación, destinada a formar hombres y mujeres capaces de dar lo mejor de sí en las duras condiciones de aquellos pueblos cazadores y guerreros, empezaba ya en el mismo momento de nacer, o incluso antes, como dice Ohiyesa.
Esta educación se basaba en la imitación de los adultos, los cuales debían esforzarse en dar el mejor ejemplo posible ante los ojos observadores de los pequeños, y pretendía - y conseguía- crear un sentido de la responsabilidad e inculcar unos valores espirituales y morales que eran la clave de la noble personalidad del indio. El niño aprendía a ser generoso y desprendido y a respetar a los mayores, cuyos relatos y enseñanzas escuchaba embelesado en las veladas junto al fuego, y participaba desde el principio y a su manera en todas las actividades de la vida tribal.
Así, esta enseñanza, vivida desde el primer momento de su existencia, hacia madurar bien pronto a los jóvenes indios, que a los catorce años podían ser ya cazadores y guerreros, o bien madres capaces de sacar adelante a una familia. Su vida sana, en contacto permanente con la naturaleza, de la que aprendían constantemente, les daba una envidiable vitalidad de cuerpo y espíritu, y la libertad en que se criaban contribuía, sin duda, a forjar ese carácter soberbiamente intrépido y libre que era el piel roja.