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lunes, 15 de julio de 2013

Cuadros

Ordenando  y haciendo limpieza de esos trastos que se van acumulando por si "se necesitan algún día" me he encontrado con estos cuadros que pinté a poco de terminar la carrera. En ella había una asignatura de Plástica y teníamos  que experimentar diferentes técnicas: acuarela, óleo, carboncillo.... El caso es que me aficioné tanto a la pintura que hice un montón de cuadros.
Hoy me he topado otra vez con ellos  y creo que me está entrando el gusanillo de nuevo...

Dos de los cuadros. El del Teide tiene falta de una "restauración".




martes, 6 de abril de 2010

La fuente de Joco

La fuente de Joco o fuente Joco se encuentra al pie mismo de la carretera que conduce al Teide desde La Esperanza.
Se halla rodeada de un frondoso pinar, fruto de repoblaciones realizadas en las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo.
Esta fuente de piedra hoy en día no tiene agua, no sé si se secó el naciente de donde provenía o que la han canalizado, aunque no se observa ninguna tubería.
Antes era una parada "obligatoria" para la mayoría de la gente que subía al Teide. Allí hacían un alto en el camino para beber y llenar alguna que otra botella de aquel agua fresca y transparente.



Foto de la fuente en la actualidad, sin agua y llena de pintadas. En total abandono.

miércoles, 31 de marzo de 2010

La palmera



El último temporal que azotó las islas a mediados de febrero se llevó consigo a esta palmera.
Desde siempre la había visto formando parte del entorno. Es cierto que cuando soplaba el viento algo fuerte, oscilaba bastante su tronco, pero casi me parecía imposible que pudiera sucumbir.
Cuando por la mañana, después de una larga noche de viento, observamos el paisaje, notamos algo extraño, ya no era el mismo, faltaba algo. Allí no estaba nuestra querida palmera.

sábado, 25 de abril de 2009

Leer, leer, leer.

Como todos sabemos desde 1996, se celebra el dia del libro cada 23 de abril. El motivo de elegir esta fecha fue el fallecimiento de dos grandes escritores universales: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.
Siempre que busco un libro suelo ir a "La Isla" antes "librería Rexachs" en la calle Robayna.
Allí se pierde la noción de tiempo rebuscando en sus estanterías. El ambiente que se respira, ese olor especial de los libros, la ayuda de Alexis consultando el ordenador para encontrar lo que andas buscando...
Casi en frente de esta librería ya en la Calle del Castillo, hay una casa antigua de dos plantas, que se ha escapado , espero que por mucho tiempo de la especulación inmobiliaria. Allí hay una librería-papelería y también administración de loterías.
Es ahí donde me entró ese gusanillo por la lectura, mi madre siempre hacía una paradita para comprarme libros de cuentos, eran simples troquelados, pero con sus bonitos dibujos y su fácil lectura me fueron abriendo la mente a otros mundos reales o de fantasía.
Aún conservo, con mucho cariño, muchos de ellos. Tenía los clásicos de siempre como "Blancanieves", "La Cenicienta", "Caperucita Roja", "La Gallina de los huevos de oro" y otros no tan populares como "El niño dormilón","La sombrilla de colores", "Maripili y el biscuter","El soldadito azul" etc.
El leer te abre la mente, te hace reflexionar y desarrollar el sentido crítico. Además estamos usando el lenguaje ese instrumento tan útil, para comunicarnos con otros, para exponer nuestras ideas, nuestros sentimientos...
Bueno...me voy a leer un ratito.


Aquí me compraban mis primeros libros.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Las ventas de antaño

Hoy en dia vivimos para ganar dinero y consumir.

Usar y tirar. Unas veces porque fabrican las cosas con una calidad pésima, para tener que reponerlas de nuevo al poco tiempo; otras en cambio, son las modas las que imponen la duración del producto. El caso es no parar la maquinaria que sostiene a esta sociedad capitalista.
Con tanto consumo estamos generando un daño irreversible a nuestro Planeta, no solo por la cantidad de materias primas que se necesitan sino por la gran masa de basuras que todo este tinglado genera.
Antes en los pueblos pequeños como Arafo, se vivía muy bien.
Una gran mayoría de familias se dedicaba a la agricultura. Y si no, por lo menos cada casa tenía un huerto familiar, del que se obtenían verduras, hortalizas y las papas, tan importantes en la dieta isleña. Las había blancas "Up to date" o las "King Edward", estas palabras inglesas por deformación dieron lugar a los canarísmos: papas de "utodate" o "quineguas".
Los frutales también jugaban un papel importante en las economias araferas, en el otoño, naranjas, guayabos, castañas, almendras... el níspero en invierno, a finales de primavera y verano, las ciruelas, duraznos, damascos, uvas, higos picos y de leche...
Al lado de la casa había un espacio para los animales, eran" los goros" allí había cochinos, cabras, gallinas, conejos... Y como no, un animal de carga: un burro, mula o caballo. De estos animales no solo se obtenía alimento o transporte, sino el estiércol, tan importante para el abonado de las tierras.
El resto de cosas se compraban en las pequeñas ventitas de pueblo.
En Arafo había una o varias en cada barrio. Yo puedo hablar de la zona centro-baja del pueblo. Allí estaba la venta de Angelina y Justo que con el tiempo heredaría su hija Efigenia y Néstor, su marido. Otra era la de Nivaria y Paco y por último la de María Antonia.
La venta de María Antonia era pequeñita. Frente a la puerta estaba el mostrador de madera con una pesa. Al lado el papel de estrasa que servía para envolver cualquier cosa. Detrás unas estanterías de madera con algunos enlatados: leche condensada "Cuatro vacas", sardinas en aceite, velas, galletas, chocolate "la Candelaria" o "Nivaria", paquetitos de té... y bajo estas una especie de cofres con tapa que servían para guardar los garbanzos, lentejas, arroz y otros granos.También se podían encontrar" lonas" o alpargatas, sombreros...
El papel de estrasa aquí era uno de los protagonistas; que si un kilo de azúcar, el papel sobre el plato de la balanza y con una palita le iba echando el azúcar hasta completar el kilo. Luego con una precisión fuera de lo normal hacia un paquetito del que no se escapaba ni un grano.
Las aceitunas las traían en garrafones a granel y utilizaban también el papel, pero ahora en forma de cucurucho.
Finalmente la compra se metía en un bolso o cesto, nada de bolsas de plástico, y... a casa.
Años más tarde Néstor y Efigenia, compraron la primera nevera y con ella el abanico de productos se amplió, el pescado congelado le empezó a hacer competencia a " las candelarieras" que subían diariamente en la guagua o incluso andando desde Candelaria, con una cesta llena de pescado fresco: sardinas, caballas, chicharros, viejas... aunque al principio la gente era un poco reacia al consumo del pescado congelado al final acabó por imponerse.
Recuerdo también los primeros yogures o los polos de hielo que valían una peseta. El jamón cocido o el queso amarillo. Tantos productos que hoy son tan cotidianos y que antes eran totalmente novedosos.

¡Qué tiempos aquellos!...aquellas ventitas de antaño...


Casa donde estaba la venta de María Antonia.

domingo, 19 de octubre de 2008

El guayabo

Desde tiempos de mis abuelos ha habido guayaberos en nuestros canteros (campos, huertas..);
La zona de Arafo es muy buena para su cultivo, desde la costa hasta las medianías.
Ya mi familia, los cosechaba para vender a los gangocheros (intermediarios) que se encargaban de llevarlos a la recova (mercado). Pero claro, también dejaban para nuestro consumo, el de nuestras amistades y vecinos (antes se compartía más).
El guayabo es un fruto tropical, de aroma intenso y corteza amarilla cuando está maduro, aunque se suele coger aún verdoso por ser una fruta que dura muy poco. Por dentro, su pulpa es rosada con muchas semillitas (granas).
Es rico en vitamina C, tres veces más que una naranja. Se recolecta en otoño. En casa además de comerlo crudo se hacía mermelada.
También asocio a los guayabos con mi niñez, cuando salía de la escuela, y para merendar, mi madre y las de mis amigas nos preparaban bocadillos de queso con dulce de guayabo Conchita, este dulce que aún hoy se encuentra en las tiendas, lo fabrican en Cuba, actualmente viene en cajitas de plástico, pero cuando era pequeña, su presentacion era distinta: cajitas de madera y envuelto en papel de celofán.
Bueno, me está entrando hambre, voy a comerme un par de guayabos....



sábado, 4 de octubre de 2008

Octubre

Hace tiempo que quería empezar un blog. Y ha llegado el momento.
Es Octubre, es otoño.
En Tenerife, en Canarias, el otoño no es tan espectacular como en otros lugares, en que los árboles caducifolios empiezan a cambiar el color de las hojas, hasta su completa caída, en el invierno. Aquí el otoño es más discreto, no lo reconocemos tanto en el paisaje. Pero, se siente.
Timidamente empieza a cambiar la temperatura, las noches son ya un poquito más frescas, al ser más cortos los días, y el cielo se empieza a llenar de nubes cada vez más compactas, que se dejan ver allá por la Ladera de Chafa, esas, generalmente nos traen viento, pero otras veces cuando el alisio es más potente nos dejan algo de lluvia, que regará los árboles y plantas, que ya ni siquiera presentan ese color amarillento sino tonos parduzcos, tras la sequía veraniega.



Tambien Octubre es el mes de las últimas vendimias, en los altos de Güimar y Arafo del que saldrá un vino blanco exquisito. Mes en que se recogen las almendras, empiezan los guayabos, las naranjas...Todos esos frutos que en mi niñez eran más abundantes que ahora, porque las gentes mimaban sus huertos y se sentían orgullosos de ellos.
En octubre tenemos las bonanzas, cuando el mar, la mar como decimos por aquí, se pone como un plato. Y también, es el mes en que retomamos plenamente, el ritmo de nuestro trabajo cotidiano tras el lapsus del verano y la transición de septiembre.
En fin, un mes que me gusta mucho....bueno ....todos son especiales.
¡ A vivir!