El proceso que va desde la recogida del café del árbol, hasta que lo tienes en la taza, listo para tomártelo, es bastante laborioso.
Después de la recolección de los frutos cuando estos toman un color rojo oscuro, hay que extenderlos al sol para su secado. Luego, lo más trabajoso de todo quitarles la cáscara para seguidamente tostarlos, molerlos y por fín.... hacer unas ricas cafeteras de café y saborearlo tranquilamente.
Humm.... ¡está riquísimo!

El café, aún verde en el árbol.

Secándose al sol.

Los granos, ya pelados.

Tostado de los granos.

¡Delicioso!
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